Creo que es necesario un cambio de mentalidad en el terreno del empleo en labores domésticas. Lo que escribo a continuación es resultado de mi particular opinión y percepción de lo que ocurre en esta área. No significa que crea que tenga toda la razón. A partir de mis percepciones, propongo unas alternativas. Me gustaría que se leyese este artículo teniendo en cuenta esta presupuesto previo.
Primero: Me parece increible que aún toleremos tratamientos medievales, donde nos dirigimos al superior con Sra tal. En la mayor parte de los trabajos, la gente trata con respeto a los de jerarquia superior, pero muy raras veces, se trata de Vd.salvo en empresas con cargos muy elevados o de personas muy bordes. Hay muchos directivos que tienen asumido que la convivencia diaria con sus empleados implica cierto grado de compañerismo, aunque se tengan que mantener unos límites en el terreno del respeto mutuo, en tanto uno va a dar unas directrices y la otra parte, está contratada para seguirlas.
En muchas casas, por humildes que sean, el empleado doméstico se ve obligado a tratar de Sr. o Sra al empleador. En mi opinión esta situación excesivamente jerarquizada es parte del problema.
Segundo: La falta de valoración del trabajo doméstico, que comienza ya desde la ausencia de valoración económica del trabajo del hogar, con la ausencia de sueldos para los/las trabajadoras de su propio hogar (mayoritariamente trabajadorAS y no sin causalidad histórica, que aquí no viene al caso por la temática de drumy) se extiende a todo aquel que quiera trabajar en este tipo de trabajo, que sin este “karma” social podría ser un trabajo tan divertido, con un buen jefe, como el de trabajar de jardinero/a, o dedicarse a la moda.
Tercero: Esta falta de valoración y la jerarquización absurda, y a veces humillante, incide en la profunda desmotivación de toda aquella persona que “se vea obligada a” trabajar de empleado de hogar, incluso aunque reciba un buen sueldo. Por el mismo sueldo, una persona preferira trabajar en casí cualquier otro trabajo, antes que en este. Y esto nos debería de hacer reflexionar.
Cuarto: Esta desmotivación incide en la calidad del trabajo, que hace que muchos de los empleadores, se vean obligados a abusar de la jerarquización como modelo para conseguir que se hagan las cosas como el empleador desea (incluyendo en el lote, sutiles malos tratos, y ciertos abusos de poder). Y por supuesto, cuanto más se acentúa el uso de conductas jerárquicas, el empleado, actuara a la defensiva, haciendo aparentemente lo que se le ordena, aunque en un tiempo, irá boicoteando a veces de manera inconsciente, la calidad del trabajo.
Quinto: Y al igual que un buen jardinero, se hace un curso y se prepara, no hay sin embargo, la suficiente valoración de este trabajo, para generar cursos de formación para llevar casas modernas. Incluso, si alguna persona se sintiese motivada a este trabajo, como un trabajo donde realizarse (donde se sintiera respetado, y valorado, tanto desde sus jefes, como desde la propia sociedad), se produce el handicap de que la base formativa de la mayor parte de las personas que se orientan a este trabajo, es claramente insuficiente, porque “se exigen los minimos”. Personas que por su menor nivel de formación, no se motivan para “profesionalizarse en la excelencia” en el empleo doméstico. Consecuentemente el nivel de desperfectos que se producen en un hogar cuando se deja en manos de empleados domésticos, suele elevarse considerablemente en relación directa tanto a la falta de formación para llevar una casa, como a la desmotivación señalada.
Propuesta:
Tanto para que muchas personas pudiesen desear este trabajo y sentirse socialmente valoradas en ello, como para los empleadores que desean personas motivadas y capaces propongo unos cambios. Algunos son más fáciles de implementar y otros son más lentos, por ser cambios de mentalidad social.
Primero: No es necesario que te traten de Vd, para que te respeten como empleador. El respeto no se gana con jerarquias, se gana con respeto a la contraparte y valoración de su trabajo y al tiempo con unas directrices firmes pero claras de como quieres que se desarrolle el trabajo que propones. Propongo aquí un cambio de mentalidad en las relaciones empleador-empleado doméstico.
Segundo: La creación de una formación en enseñanza doméstica, colaboraria a la normalización social de este trabajo, formando especialistas, que serían valorados como tales, y tratados como cualquier otro trabajor, sin las diferencias legales que existen en la actualidad y que producen mayor trabajo sumergido y más injusticias y abusos. Los empleadores consiguen gente en la que pueden confiar, los empleados una valoración social que no tienen.
Tercero: Un cambio en la mentalidad social, como se ha hecho con tantas campañas de sensibilización, cara a concienciar de la importancia para la sociedad de este tipo de trabajo.
Cuarto: Un cambio en la legislación que permita mayores facilidades a ambas partes, para que no existan tantas “facilidades”, para tanto contrato verbal sumergido.
Quinto: Que el trabajo doméstico se centralice, en las oficinas de empleo, al igual que el resto de las profesiones.
Sexto: Que dejemos de usar, sobre todo las propias mujeres, el concepto tan sexista, de “MUJER ..de la limpieza” que no solo condiciona a las personas que trabajan de esto, sino que nos re-condiciona a nosotras mismas a un rol sujeto a nuestra condición sexual (me gusta decir que las escobas no nacen sexuadas).
Septimo: La creación de un medio de comunicación gratuito,de amplia difusión, especializado en trabajo doméstico, donde se podrían anunciar tanto las ofertas del inem, como de centros privados. En esta revista, se aportaría artículos interesantes y formativos para estimular, y formar la calidad del trabajo doméstico. Tendría sus secciones jurídicas para que los empleados y empleadores conozcan su derechos. Y serviría como un canal de comunicación y valoración mutua de personas dedicadas a este trabajo.
Octavo: Y por supuesto la regularización de asociaciones específicas de empleados domésticos y de empleadores, en su caso, para vigilar el cumplimiento de los derechos de ambas partes.
Estaría bien conocer opiniones sobre este tema, que tiene unas raices tan complejas, y que solucionandolo, permitiría empleadores más satisfechos y empleados más motivados y respetados, en mi opinión.