Esta idea se me ocurrió al comprobar lo frustrante que puede ser querer ayudar al que está vendiendo pañuelos en un semáforo, y no hacerlo por “miedo a” las cosas que están ocurriendo, sobre todo en grandes ciudades.
Creo que el proyecto de “La farola”, abrió un mundo de potencialidades para otras ideas similares, que puedan dar un “alivio” a aquellos que no encuentran trabajo y entran en una vida de marginalidad.
Esta idea pretende ser una propuesta para ser recogida por alguna institución o fundación cara a ser mejorada y desarrollada.
El objetivo es conseguir que los semáforos de las ciudades pasen de ser un lugar incómodo para muchos conductores y se convierta en un punto de venta legal.
Propuesta:
Un pequeño puesto, al lado de determinados semáforos, como el que tienen en España, los trabajadores de la venta del cupón de la Once, serviría como lugar donde guarecerse y guardar la mercancía. No solo se ofrecerían pañuelos, sino otros artículos (tales como flores con su papel de celofán, boligrafos, peinetas, refrescos -con instalación adecuada en el reciento- etc). Y con artículos con el mismo precio, para que el comprador, al llegar al semáforo, supiese con antelación el coste del mismo.
El trabajador, estaría controlado por el ayuntamiento o la institución correspondiente, y tendría obligación de no presionar jamás a la venta a los conductores, y de salir de la calzada antes de que el semáforo se pusiera en verde.
Si se te ocurren ideas parecidas para ayudar a mejorar la vida de las personas, especialmente, la de las que más lo necesiten, dejalas por aquí. Nunca se sabe, si llegarán a la persona adecuada, en el momento adecuado:)
El vendedor, al estilo de las que vendían chucherías en los cines norteamericanos de principios del siglo pasado, llevarían un cestito con el que repartirían esta mercancía entre los coches.













