Drumy

locas ideas de negocio, o para mejorar nuestro mundo (Regalamos ideas.. pero agradecemos nos cuentes cuando las usas:)

Archivos para Octubre, 2008

Ideas para compositores. Componer la “siguiente obra” de un compositor admirado

A mucha gente en el mundo de la composición, le faltan a veces ideas para saber a donde dirigirse.

Desde el punto de vista estrictamente compositivo, de mejora personal y si se desea, incluso del comercial (de poder llegar a la gente que queremos llegar, de manera creativa y eficaz), se podría utilizar una idea que creo puede ser muy divertida.

Se trataría de seleccionar nuestro compositor favorito, aquel que más influencia puede tener sobre la música que componemos y proponernos cambiar, proseguir, incluso mejorar, algun proyecto que nos ha parecido la “cumbre” de la composición de este autor.

Por ejemplo, si elegimos la obra de 1905 de Debussy, “le mer”,  nos plantearíamos hacer una obra que fuese “continuación” lógica de esta a nuestro entender, no la Suite Arabesque ni nada similar.

O incluso nos proponemos hacer una versión “mejorada” de la misma obra. ¡ A ver que sale ¡

Si nos ha impresionado especialmente la época psicódelica de los beatles, se puede coger el último disco y a partir de él imaginar como “hubiese sido el siguiente  con la misma influencia psicodélica, que hubiesen podido crear los beatles, de haber podido / querido.

Un nuevo modelo de gimnasio, para gente que no quiera masificaciones

No sé en vuestros países o ciudades, pero en los lugares donde yo he vivido, solo saben hacer “gimnasios” estandard, para quinceañeras con la idea clara de querer ser de mayor mujeres-objeto, o jovenes varones con necesidad de muscularse a toda “pastilla”. A Dios gracias la gente no es “standard”, y van muchos tipos de persona, con muchos tipos de motivación a los gimnasios.. pero como no están enfocados para ellas, algunas se sienten un poco incomodas en un entorno que les parece algo hostil.

El otro día ví en un capítulo de la serie de tv “Diagnóstico asesinato”, una escena rodada en un gimnasio que tenía sus aparatos de gimnasia en el exterior, en un jardín. Ya es una bonita idea ¿no?.

Si añadimos el concepto de gimnasio wellness, y lo dirigimos a un público que no quiere hacer macanadas-step, sino solo mantenerse en forma en un ambiente cálido, tranquilo y reposado, entonces nos podriamos imaginar una suerte de mini-gimnasios, con capacidad media-baja, que cuída especialmente los detalles, sin tener que subir el precio.

Muchos mini-gimnasios, repartidos en varios lugares de las ciudades (en vez de esa concentración en un único lugar), sin esas mega-instalaciones que tan poco gustan a las personas que nos gusta los entornos de paz y tranquilidad. 

Una música chili-out, new-age, especialmente cuídada para entornos relajantes. Y si me apuras una música más marchosa, pero del gusto de la mayoría de los usuarios, no de la moda músical de turno.

Un gimnasio, que al ser más pequeño, puede invertir más en detalles:

- Ambiente minimalista muy cuídado, que traíga al usuario calma, paz.

- Vestuarios respetuosos con la intimidad y con todas las comodidades, íncluidas en el precio. Los extras sientan mal, y si incluimos todo en el precio, queda la cosa mucho mejor para la imagen recibida por el cliente.

- Salas de trabajo no demasiado amplias , que generen la sensación de calidez y cercanía, no la de frialdad tradicional en estes espacios.

- Salas externas en jardín exterior del local, preparado para condiciones climáticas adversas.

- Piscinas con capacidad para dos personas a ambos lados (6 personas para aqua-gym), que pueden ser calentadas por energía solar, del tipo ozono o agua salada, buscando lo menos dañino para el ser humano y para el ecosistema.

- Individualización real de los objetivos, para todos los usuarios, con control informático y seguimiento constante, sin necesidad de llegar a un entrenador personal, que son inalcanzables para muchas economias.

- Seminarios de motivación y autoestima, para proseguir en la consecución de los objetivos en el gimnasio, y al tiempo beneficiar el equilibrio emocional del usuario que lo requiera.

- Actividades para interactuar con los otros usuarios, y formar una comunidad más “humana” y al tiempo fidelizar al local.

- Se podría trabajar en coordinación con fisioterapeutas, cuando fuese necesario el caso, para coadyuvar en el tratamiento de cualquier usuario que lo necesitase.

Marketinianos u Orientadores laborales, especializados en reorientación de pequeñas empresas

Desconozco cuanto va a durar esta crisis. Yo soy de una generación que vivió ya alguna recesión y en fin, creo que no me pillará completamente por sorpresa. Pero para muchas personas, puede ser algo especialmente duro, porque bajo ningun concepto contaban con que los tiempos de “vacas gordas” se pudiesen acabar (es interesante conocer el concepto de “autoengaño” de Daniel Coleman) y porque no han generado los instrumentos para afrontar las “vacas flacas”.

Pero como dicen por ahí, en tiempos duros, había gente que vivía (mejor o peor) de su propia iniciativa. No se acaban las formas de poder ser autónomo económicamente, sencillamente hay que cambiar de mentalidad y no esperar vivir como se vivía antes.

Ayer me impresionó especialmente el testimonio de una señora propietaria de una agencia de turismo, cuyas ventas habían caído un 70 % y que según decía, estaba viviendo de los ahorros y entrando en una depresión. Ayer, también, re-viví de nuevo imágenes de trabajadores y trabajadoras saliendo a la calle, ya sabiendo con antelación que no van a volver a recuperar sus trabajos, sencillamente intentando negociar una salida que no los dejase sin nada.

Creo que una persona especializada en reorientar negocios a las nuevas circunstancias, o en el caso de los trabajadores, en la creación de cooperativas adaptadas a las nuevas circunstancias, serán de mucha ayuda en los nuevos tiempos, para dar una vida digna a todos, y así, contribuir a un relanzamiento de la economia, que entiendo, tendrá que hacerse bajo otros principios que los de la avaricia.

En plena recesión, por ejemplo, recuerdo viajar con mis padres, en un destartalado coche, en pensiones muy baratas, y con comida sencilla (el invento del bufet libre, fué algo que me impresionó mucho en los tiempos del turismo reciente). No dejamos de viajar. Sencillamente, lo haciamos muy muy de baratito.

Habría que reorientar el turismo hacia viajes de “interior”, en lugares seleccionados por calidad y precio especialmente económico, por ejemplo.

En el tema de las cooperativas, o incluso de nuevos autónomos, detectar los nuevos nichos de mercado y reorientar a todas las personas que se quedan sin empleo en lo “tradicional” hacia estes nuevos trabajos. Y hacerlo sin limitación de edad, todo el mundo, que quiera hacerlo, es necesario.

Y por supuesto se acabaron los abusos de los que cobraban 200 por algo que solo valía 20.

Espacios de relajación inter-laboral

El otro día estaba con mi fisioterapeuta (que se llama Eli, y es un sol, por cierto:). Los propietarios del local, lo diseñaron para que fuese un espacio relajante; las paredes son azul cielo, la música tipo chill-out, new age, o clásica del tipo “suave” (por darle un nombre), la luminosidad de los boxes es, a primeras horas de la mañana mágica (dispone de grandes cristaleras ópacas), y el trato humano es eso, humano. Existe una REAL atención individualizada por paciente, atención además basada en la escucha activa (completamente inusual en la profesión médica) y en una actitud cariñosa permanente (una preocupación constante por saber si estás bien, si tienes frio, etc.)

Cuando me dejan conectadas las maquinitas, entro en estados de relajación no definibles aquí. Y en uno de estes estados de relajación se me ocurrió que podrían ser necesarios espacios de relajación como este, sencillamente dedicados a eso, a la relajación, especialmente en las ciudades y en el medio de horarios laborales, o en el mismo lugar de trabajo. Ya sé que existen empresas especialmente avanzadas, que han comprendido que cuanto más relajada está una persona (no demasiado relajada, por supuesto), más “produce”. El enfoque, a pesar de todo, no debe de ser considerar al ser humano, “un productor”, que como a algunos cerdos en alguna granja (creo que inglesa), les dan masajes, para ser comidos posteriormente y que la carne sea especialmente tierna.

Si yo como trabajador/a,  siento como estes pobres cerdos, que el espacio de relajación en el entorno laboral, se hace para “comerme mejor”, quizá no me relaje tanto (ni produzca tampoco).

Creo que aunque la productividad es una razón de peso para cualquier empresario inteligente, lo es considerar  al empleado antes como ser humano que como empleado, y si además con determinadas medidas produce más, pues mira que bien ¡.

En este contexto creo que sería buena idea unos espacios de relajación, muy similares a los creados por mi fisioterapeuta (con otros fines), en los que se podría sencillamente tener un espacio propio, durante al menos una media hora al día, y en el medio de la jornada laboral, con música suave elegida por el “paciente”, iluminación biodinámica adaptada a los gustos del “paciente”, y un trato exquisito por parte del personal.  En este mismo espacio se podrían dar charlas y cursitos sobre como relajarse, técnicas de meditación y otras actividades relacionadas.